18 octubre, 2009

Una vez nada más (...)

♪ (...) se entrega el alma, con la dulce y total renunciación (...) ♫


¡Mae, y es "solamente una vez" porque después del garrotazo que le dan a uno -por bestia- queda curado!

Seguro que voy a seguir jugando a entregar el alma ¿O ustedes que creen? ¿Qué no he aprendido nada de Los Simpson yo?

♪ Lero, lero, candelero, la vaca llora, por su ternero ♫ 

¡Cuernitos!

13 octubre, 2009

Conversaciones "de mujeres"

¿Vieron que ya hay un mayor avance en pastillas anticonceptivas para hombres?

A mí me parecería genial que los maes compartieran con nosotras la responsabilidad de la planificación familiar.

¡Uy no! Yo no confiaría en un mae para eso. Yo no creo que ellos tengan esa capacidad ¿Sabés? El ser tan organizados, y hacerlo todos los días, a la misma hora.

Nosotras podemos hacer muchas cosas a la vez, pero ellos no. Ellos no podrían. Fijo se les olvida. Yo no me confiaría solo de que ellos se tomen la pastilla.

¿Entonces vos te acostás con un mae en el que no confías se pueda tomar una pastilla todos los días?

Y sería un estrés mayor para nosotras. Estarle recordando que se tiene que tomar la pastilla. También es que yo creo que es responsabilidad de la mujer cuidarse. Ella es la que tiene las de perder. A ellos no les pasa nada.

¿Y la responsabilidad de planificar una familia es de la mujer y no del mae? ¿El nada más te coge y ya?

Bueno yo también disfruto.

¡Después no nos quejemos chiquillas! ¡Nosotras somos las que perpetuamos el machismo!

07 octubre, 2009

Tarea de Besos

La linda de Ameyal dejó tareita. Y lo que más me gustó fue su “no obligatoriedad”, así que –solo por eso- digo que sí.

Mi primer beso, como casi todo “primer” en mi vida, no fue el mejor. Tampoco fue –por mucho- el peor. Lo que si tuvo fue un sabor particular: me supo a desencanto.

El sujeto en cuestión era compañero de colegio, de estos que han repetido tantas veces el año que ya hasta podrían dar la clase. Ante mis ojos él era muchas cosas: popular, interesante, experimentado, irreverente, es decir, ¡Perfecto!

A mí, en lo referente a asuntos académicas, siempre me ha ido bien. Soy de esa gente rara que disfruta aprendiendo, resolviendo problemas, conociendo hechos irrelevantes y demás. Así que, para tratar de que el compita este no repitiera más el año, me pidieron que le ayudara.

Empezamos a compartir las tardes. Yo empecé a “enamorarme” y él empezó a convertirme en “su mejor amiga”. El empezó a jalar con una de mis “mejores amigas” y yo me convertí en su consejera particular, paño de lágrimas, mensajera e, incluso,coartada.

Se imaginarán, entonces, lo platónico que empezó a ser este mae. Típica novela de adolescentes: “Enamorada de mi mejor amigo”. Apenas para escribirle una carta al “Doctor Corazón”. ¡Que simpático como a esas edades -lo que pasa en una semana- puede tener una importancia tan grande como si se hubiera experimentado toda una vida!

El compita sabía lo que yo sentía por él. Nunca se lo dije, pero la cara de mensa que hacía cuando lo veía y el hecho de no recordar haberle dicho nunca que no a nada que me pidió, eran mayor señal que una declaración con mariachi y todo.

Pero bueno… yo tiendo a divagar mucho… La tarea.

Fue un 31 de Octubre, se organizó una fiesta para Halloween. La relación de mis amigos se había terminado (temporalmente, ellos volvieron muchas veces).Yo iba con unas amigas. Nos vimos ahí y yo dejé a mis amigas para pasar el resto de la fiesta con él.

Papi me tenía que ir a recoger, pero se le olvidó. Entonces él, muy caballeroso, se ofreció a irme a dejar a la casa. 

Llegamos hasta el portón. Yo pasé, el se quedó del lado de afuera.

El se despidió, yo me despedí.

El se acercó, yo me acerqué.

El se acercó más, yo me acerqué más.

El se acercó aún más, ¡yo me asusté! ¡y me alejé! (¡Ay, que linda yo!)

El se alejó, y me reclamó.

El se volvió a acercar, yo me volví a acercar.

El se volvió a acercar más, yo me volví a acercar más.

Es se volvió a acercar aún más, yo me acerqué aún más.

¡Y pasó! Y pasó

Y sentí muchas cosas: humedad proveniente de una boca diferente a la mía, el roce de mi lengua contra otra, unas manos curiosas recorriendo lugares inexplorados. 

Sentí temor: no sabía la reacción que podría tener mi papá si salía y nos veía en el portón.

También sentí vergüenza: no sabía que tan bien o mal lo estaba haciendo.

¡Lo que nunca sentí fue las mariposas! ¡Ni en la pancita, ni en ninguna parte!

Recuerdo que hasta abrí los ojos, y me puse a pensar si eso era lo que se debería sentir ¿Esto es todo? Años después me di cuenta que hay mucho más que sentir, pero eso no se sabe a los 14.

“¡Usted si tiene los labios suavecitos!” me dijo con relativa sorpresa, y se fue.

Yo me quedé pensado “¡Claro que los tengo suavecitos! ¿No ve que están nuevos?”

-*-*-


 
Y para embarcar a otros en el asunto (de hecho es por chepita, y porque se me hace que sus historias deben ser súper interesantes y bien contadas) ahí van mis cinco nominados (a los que tampoco quiero comprometer, tranquis chicolinos): 








P.d. La verdad quiero que Esteban también lo haga, pero fijo me va a decir que no. Digamos que es mi "comodín"



02 octubre, 2009

Oso tocando el piano

Para llegar al punto (prometo que tengo un punto) me toca divagar un toque.


Yo tendría como 11-12 años cuando ví esa peli y a la fecha no recuerdo nada más que una frase. De hecho ni siquiera recuerdo si el/la protagonistaera mae o una chavala, pero recuerdo que era artista, pintor/a particularmente.
 
Lo diferente acá es que el/la mae era ciego/a e iba a participar en un certamen de pintura y el/ella no quería que nadie supiera que el/la creador/a de las obras no podría ver.

 

¿Y por qué? (Y esto es lo que realmente me impactó): “Porque sería como cuando ves a un oso tocando el piano. Nadie se fija que tan buen ejecutante es, todos se conforman con el hecho de que toque el piano” 
 
Inmediatamente después de haber escuchado esas palabras, lo primero que hice fue pedir disculpas. Internamente me disculpé por las veces que había caído en esa enorme falta de respeto para con todos aquellos que se encuentran en esas circunstancias. Luego, prometí no volver a hacerlo nunca.

 

Listo: Precedente sentado. 
 
La cosa es que anoche estaba viendo las noticias con papi (Voy con la segunda divagación)

 
Mi papá es un señor de 65 años (casi 66) que lo primero que hizo cuando le entregaron por primera vez los tiquetes que se usaban para que los adultos mayores no pagaran cuando viajaban en autobús fue llamarme y decirme: “Mirá, te estoy llamando para contarte que ya los tengo en la mano y no sé si alegrarme o ahuevarme ¿Vos me vas a felicitar o a darme el pésame?” 

 
Es el mismo que considera una pijama de cuadritos y pantuflas de abuelito peor insulto que mandarlo al carajo (así, literalmente) y el mismo que dice: “¿Luis Enrique no se dará cuenta de lo viejito que se ve usando pantalón de vestir con camiseta, faja de cuero y TENIS?”

 

Ahora bien, me devuelvo
 
La cosa es que anoche estaba viendo las noticias con papi y estaban transmitiendo imágenes relacionadas con la celebración del día internacional del adulto mayor.



Y pues había todo tipo de actividades: Unas -para mi papá y para mi- geniales (cursos de idiomas, de educación sexual, computación, talleres sobre nutrición… un montón) y otras –para mi papá y para mi- absolutamente cuestionables. Estás últimas fueron las que me antojaron a escribir este post.
 
A mi me da un terrible dolor de corazón ver a personas de la tercera edad -a quienes les debemos nuestro mayor y más profundo respeto- expuestos públicamente cuando, por ejemplo cantan total y absolutamente desentonados, con unos disfraces trajes que parecen sacados de una comedia de bajo presupuesto de los años 70, o cuando bailan danzas folclóricas con total descoordinación, chocando unos contra otros.

 
Es cierto que se llega a “cierta edad” en la que a uno por fin se libera de tanto convencionalismo y empieza a hacer las cosas porque “le da la gana”, sin importar la opinión y percepción de los demás. Y eso tiene que ser absolutamente genial. ¡Que rico liberarse por fin de la necesidad de aprobación! Lo que pasa es que yo no creo que eso sea lo que predomine acá.

 
Yo siento que los estamos exponiendo, los estamos irrespetando. Que no nos tomamos en serio el compromiso que están adquiriendo estos señores y señoras al incorporarse en estos grupos. Que no nos estamos fijando en la “ejecución” (dentro de las posibilidades de cada persona, claro está) sino en el hecho de que “el oso toque el piano”.

 

¡No señor! ¡Un poquito de respeto!


27 septiembre, 2009

Bien ¿Y vos?

Y es lo que contesto, sin mucho darle vueltas, por varias razones:
  1. Al rato y si lo repito muchas, muchas veces, se me hace realidad. Igual y no es una mentirota. No estoy diciendo "muy bien" o "genial" o "súper contenta". Solo "bien". Decir que estoy mal sería ser muy malagradecida con la vida.
  2. Estoy cansada de justificar el por que sigo triste: Estoy triste porque estoy triste: ¡Y ya! Y hago un excelente trabajo disimulándolo ¿A que si no les digo no se dan cuenta?
  3. Por muy bien intencionados que sean los consejos ya me tienen harta. ¡No quiero más! Dicen por ahí que si los consejos fueran buenos "no serían de a gratis". Descubrí que -a la gente que está "bien" - no les joden la vida tratándo de enseñarles a vivir ¡Un éxito!
  4. Nunca he sido buena para eso de que me hagan "sana sana". Yo siempre digo: "Soy una chiquita grande"
  5. También descubrí que al decir muy, muy rápido el "¿Y vos?" la gente se pone re contenta por la oportunidad que les estoy dando de hablar y hablar particularmente sobre ellos, lo cual en este momento de mi vida es así como "super wow". Entre más atención se les pone y más pelota se les da, menos tratan de seguir ahondando en como estoy yo. Y que no se tome a mal, en verdad me gusta escucharlos, pero -para no faltar a la verdad- hay otros sentimientos que acompañan a la empatía.

Ya dicho esto ¿A vos cómo te va?


14 septiembre, 2009

Mañana

Y allá te esperan los colores, los sonidos, las sonrisas. La ilusión, la aventura, las maripositas. El vértigo, el susto, las nubes. Lo nuevo, lo desconocido, lo inesperado.


Y ella va con vos.


Y yo me quedo acá.

04 septiembre, 2009

¿Entonces eso era ser patriota? Mirá vos


No soy futbolera, pero eso no quiere decir que me disguste el fútbol. Es importante establecer la diferencia entre “no me gusta el futbol” y “me disgusta el futbol”. A mi no me gusta. Eso tampoco implica que no lo vea ni que no lo entienda. Simplemente no me apasiona.

El rollo acá tampoco tiene que ver con que yo sea mujer. Conozco a muchas mujeres súper futboleras y a algunos (no tantos) maes que no disfrutan para nada el futbol.

Todo lo anterior tiene un punto: Me recontra emputa la actitud de: “Que mala tica sos, no apoyás a la Sele”. “¿No querés a Costa Rica vos o qué? ¡Es el equipo de todos!”

¿Al chile alguien puede establecer que el patriotismo es directamente proporcional al apoyo a la selección? ¡OH sí! mucha, mucha gente.

Para muchos “Querer a Costa Rica = Querer a la Sele”, resumiendo: “Costa Rica = la Sele”

O sea que no importa que no me sepa el Himno Nacional, que le pida a mi vecina que me preste al carajillo para pasar de primera en la fila de la Clínica, que “me cague” en Juan Santamaría porque “si no hubiera sido por ese hijueputa ahora estaríamos hablando en inglés” (Sí, eso lo oí salir de la boca de mi jefe), que quiebre el medidor de agua para que la Municipalidad me tenga que cobrar la tarifa mínima, que estacione el carro en las aceras, que del trabajo me lleve los lápices, lapiceros, resmas de papel, carpetas membreteadas y demás cosas que me quepan en el bolso.

Tampoco importa que le diga al señor de la tienda que “tranquilo, si me hace el descuento no necesito factura”, ni que utilice los días de los congresos de ANDE, APSE y demás para irme de vacaciones a la playa, que vote porque “en mi familia somos Calderonistas de hueso colorado” o peor aun, que no vote.

Menos importa que sea un político corrupto, que le robe al pueblo, que malverse los fondos destinados a gente más pobre, que les mienta y engañe.

Realmente pela si “me la tiro rico” y no me gano el salario, si atiendo mal a quienes necesitan mis servicios, si dejo que el televisor y ahora Internet eduque a mis hijos, si le robo cable a mi vecino, si me burlo de quienes son honestos y responsables. Todo eso es total y absolutamente irrelevante. Acá lo único que realmente importa es que usted se “ponga la camiseta” y “apoye a su país”.

Recuerde: Su actitud ante “La Sele” determina que tan buen costarricense es ud